ESPIRITUALIDAD DE LAS HERMANAS DEL BUEN SOCORRO
La espiritualidad de las Hermanas del Buen Socorro
Brota del misterio mismo del Amor trinitario: el Padre que ama, el Hijo que se entrega y el Espíritu que renueva. En esa corriente divina de comunión, las Hermanas encuentran la fuente de su vocación y el sentido de su consagración. Su vida busca ser un reflejo del corazón compasivo de Cristo, que se inclina ante el dolor humano no solo para aliviarlo, sino para redimirlo desde dentro. Viven una espiritualidad encarnada, donde la contemplación y la acción se abrazan: la oración se hace servicio y el servicio se convierte en oración. En el silencio de la adoración reconocen el rostro de Dios, y en los rostros heridos de los pobres y enfermos descubren el mismo rostro de Cristo. Así, su consagración se transforma en misión: hacer presente el Buen Socorro de Dios allí donde el sufrimiento clama por esperanza. Ser Hermanas del Buen Socorro, en definitiva, significa dejarse transformar por el Amor hasta ser instrumentos de sanación y liberación, mujeres que anuncian con su vida que el Reino de Dios ya está presente en los gestos pequeños de misericordia y en la comunión fraterna que nace del Evangelio.
Nuestra declaración de espiritualidad
DE AMOR
Nosotras Hermanas del Buen Socorro, llamadas por nuestro Bautismo a entrar en Comunión con la vida de la Santísima Trinidad y dar Testimonio en el mundo del gran Amor de Dios.
EVANGÉLICOS
Escogidas por Cristo, quien nos atrae a un seguimiento más de cerca a Él en una Comunidad Eclesial y Apostólica para compartir plenamente su Misterio Pascual: Consagradas de un modo explícito por nuestra Profesión Religiosa de los Consejos Evangélicos, somos llamadas a crecer en el Amor de Dios y al Prójimo como Hermanas del Buen Socorro
DE LA CREACIÓN
Escogidas por Cristo, quien nos atrae a un seguimiento más de cerca a Él en una Comunidad Eclesial y Apostólica para compartir plenamente su Misterio Pascual: Consagradas de un modo explícito por nuestra Profesión Religiosa de los Consejos Evangélicos, somos llamadas a crecer en el Amor de Dios y al Prójimo como Hermanas del Buen Socorro
PARA DAR TESTIMONIO
Como discípulas de Cristo daremos Testimonio del Amor que nos tenemos las unas por las otras: Es a Él a quien servimos cuando lo hacemos sin distinción a quienes estamos enviadas.
SER HIJOS E HIJAS DE DIOS
Nuestro objetivo es que a todos a quienes nos acercamos les hagamos reconocer su dignidad de Hijos de Dios y del valor redentor del sufrimiento y la muerte.
PROTECCIÓN DE MARÍA
Unidas con la Virgen María, quien fue la primera en manifestar a Cristo al mundo, nosotras buscamos en nuestra Vida y Trabajo Revelar la compasión de Cristo a los demás.
SANADORAS Y LIBERADORAS
En nuestras oraciones pedimos a Dios que nos identifiquemos más íntimamente con ÉL para reproducir por medio de su Espíritu la figura cordial de Cristo, que escucha, sana, libera y está siempre abierto a las necesidades de los otros.
